Parasomnias

TRASTORNO DE PARASOMNIA

Son una categoría de trastornos del sueño que implican movimientos anormales y antinaturales, comportamientos, emociones, percepciones y sueños que se producen mientras uno se queda dormido, durante las fases del sueño, o durante la privación del sueño. La mayoría de parasomnias son estados del sueño disociados que presentan despertares parciales durante la transición entre la vigilia y el sueño NREM o la vigilia y el sueño MOR.

Conoce más de esta patología:
Son más frecuentes en niños, aunque pueden persistir hasta la edad adulta, en la que tienen un mayor significado patológico.

PESADILLAS EN EL ADULTO

Las pesadillas en el adulto están causadas principalmente por la presencia tanto de enfermedades psicológicas como médicas, e incluso con la toma de ciertas sustancias o fármacos.
Existen varios estudios científicos que han buscado el papel de los fármacos en la aparición de las pesadillas. Una revisión realizada por investigadores de la Universidad de Colorado, publicada en 2003 en Human Psychopharmacology, resume los principales medicamentos que generan este tipo de problemas.

TERRORES NOCTURNOS

Suelen presentarse durante la primera mitad de la noche (durante la fase de sueño de ondas lentas) con importantes signos de activación autonómica y grandes gritos (aumento de la respiración, taquicardia, sudoración, etc.). Los padres suelen acudir en su ayuda al oír sus gritos, y cuando le despiertan, el niño está muy desorientado, no es consciente de lo ocurrido y presenta dificultades para responder, diferenciándose de las pesadillas, en que no recuerdan el contenido del sueño por la mañana. Se dan con una frecuencia mayor durante la infancia (3-5 años), con tendencia a desaparecer durante la adolescencia.

FÁRMACOS

Algunos fármacos que pueden inducir pesadillas:

  • Antidepresivos:
    1. Inhibidores de recaptacion de serotonina
      • Fluoxetina (Prozac®, Adophen®)
      • Duloxetina (Cymbalta®)
      • Venlafaxina (Dobupal®, Vandral®)
      • Paroxetina (Seroxat®)
      • Escitalopram (Cipralex®)
      • Citalopram (Prisdal®, Seropram®)
      • Mirtazapina (Rexer®)
    2. Antidepresivos tricíclicos
      • Amitriptilina (Anafranil®, Nobritol®)
      • Imipramina (Tofranil®)
    3. Bupropion (Zyntabac®; Elontril®)
  • Antihistamínicos:

    • Dexclorfeniramina (Polaramine®)
    • Difenidramina (Soñodor®, Benadryl®)
    • Prometacina (Fernegan®)
    • Hidroxicina (Atarax®)
  • Antiepilépticos:
    • Fenobarbital (Luminal®)
    • Clonazepam (Rivotril®)
    • Valproato (Depakine®)
  • Potenciadores cognitivos:
    • Donezepilo (Aricept®)
    • Risperidona (Risperdal®)
    • Rivastigmina (Exelon®)
  • Cardiología:
    1. Beta-bloqueantes
      • Atenolol (Tenormin®)
      • Propanolol (Sumial®)
    2. Bloqueantes de los canales de calcio
      • Losartán (Cozaar®)
      • Felodipino (Plendil®)
    3. Inhibidores ACE
      • Losartán (Enalapril®)
  • Antiretrovirales:
    • Efavirenz (Sustiva®)
  • Antibioticos:
    • Ciprofloxacina (Globuce®)
  • Analgésicos y opiáceos:
    • Naproxeno®
    • Ketamina ®
    • Morfina®
  • Antiparkinsonianos Y S. Piernas Inquietas:
    • Amantadina
    • L-Dopa (Sinemet®, Madopar®)
    • Ropinirol (Requip®, Adrartrel®)
    • Pramipexol (Mirapexin®)
    • Cabergolina (Sogilen®)
    • Rotigotina (Neupro®)
  • Antipsicóticos:
    • Clozapina (Leponex®)
    • Risperidona (Risperdal®)
    • Olanzapina (Zyprexa®)
  • Hipnóticos:
    • Temazepam (Remestán®)
    • Triazolam (Halcion®)
    • Lormetacepam (Noctamid®)
    • Zolpidem (Stilnox®)
    • Zoplicona (Limovan)
  • Deshabituación tabáquica:
    • Vareniciclina (Chantix®)
    • Parches de nicotina
    • Bupropion (Zyntabac®)
  • Estatinas:
    • Atorvastatina (Lipitor®)
    • Simvastatina (Zocor®)
    • Rosuvastatina (Cresor®)
  • TDAH, Narcolepsia:
    • Metilfenidato (Rubifén®, Concerta®)
    • Dexantetamina (no disponible en España)

SONAMBULISMO

Trastorno que al igual que los terrores nocturnos se da durante el primer tercio de la noche (Durante la fase de ondas lentas) provocando episodios, en los que la persona puede realizar acciones sencillas (incorporarse en la cama), o acciones más elaboradas (cambiar a otro cuarto de la casa, esconderse, intentar abrir la puerta de la calle o la ventana…). Durante estos episodios el paciente no reacciona ante estímulos externos y le resulta muy difícil despertarse ante los intentos de los demás. Si consiguen despertarse se encontrarán confundidos, pero sin alteración conductual o cognitiva. Normalmente al día siguiente no recuerdan nada de lo ocurrido. Como ocurre en el resto de las parasomnias, se da con mayor frecuencia durante la infancia y tiende a desaparecer en la adolescencia, aunque también puede observarse algún caso en adultos entre 18 a 35 años. No parece haber diferencia respecto al sexo.
Es conveniente utilizar medidas de protección y de precaución para evitar accidentes como evitar objetos peligrosos en el dormitorio, no dejar muebles por el medio, cerrar puertas y ventanas bajo llave, etc.

SONAMBULISMO EN NIÑOS

En los niños aparece también durante el primer tercio de la noche (Durante la fase de ondas lentas) El niño suele levantarse de la cama para realizar actividades sencillas aprendidas durante el día, se lava las manos, se sienta en su silla… y seguidamente suele volver a la cama. Cuanto mayor sea, más difícil nos resultará guiarle a la cama y mayor será su tendencia a querer seguir su camino propio. En alguna ocasión, acabará durmiendo en una habitación diferente a la suya. El sonambulismo no es peligroso en sí mismo, pero en ocasiones puede ocasionar accidentes, por ejemplo, si el niño se tropieza con algún objeto, intenta abrir la puerta o salir por una ventana de la casa.
Lo más adecuado es intentar no despertarle, no porque sea peligroso, sino para evitar crear una situación de extrañeza, ya que no entenderá nada cuando se despierte. En los niños mayores, debido a la tendencia a malinterpretar el entorno, si se les toca puede aumentar el grado de agitación. Generalmente suele ser fácil reconducirles a la cama, sin necesidad de despertarles.

TRASTORNO DE CONDUCTA DURANTE EL SUEÑO REM

Se trata de un trastorno de la conducta asociado a la fase REM del sueño, caracterizado por la escenificación de sueños violentos, con movimientos complejos.
Normalmente suele aparecer tras la hora y media del comienzo del sueño, pudiendo presentarse varios episodios a lo largo de la noche, por cada fase REM de cada uno de los ciclos de sueño. Se da a partir de los 60 años, aunque podemos encontrarlo en cualquier edad, y aparece en mayor frecuencia en los hombres.
Es importante acudir a un especialista, debido a las graves consecuencias que puede ocasionar (autolesiones y lesiones al compañero de cama), En ocasiones, son precursoras de una enfermedad neurológica,(como demencia o Parkinson) por lo que deben de ser evaluados y ser sometidos a seguimiento médico desde el comienzo.

SOMNILOQUIO

Trastorno nocturno que consiste en emitir sonidos verbales sin significado léxico durante el sueño. Suelen estar relacionados con el contenido de los sueños. Se da con mayor frecuencia en varones que en mujeres, y suele aparecer en la infancia, pudiendo aparecer en cualquier edad. Si el problema se mantiene hasta la edad adulta suele asociarse con situaciones estresantes, fiebre y otros trastornos de sueño, (apnea o los terrores nocturnos). Actualmente no existe un tratamiento específico para este trastorno.

BRUXISMO

Trastorno caracterizado por el mantenimiento de la actividad de los músculos maxilares durante la noche de forma rítmica y no consciente. Como consecuencia produce el desgaste de los dientes. Los pacientes que lo padecen suelen despertarse con dolor en la articulación temporomandibular.
En este trastorno, el estrés y los factores anatómicos tienen un papel fundamental en el origen de este trastorno. El tratamiento específico de este trastorno es la utilización de unas férulas dentales de descarga, que impiden el roce, protegiendo la funda de los dientes. También se han demostrado eficientes técnicas de relajación biofeedback para aprender a relajar los músculos implicados.

MIOCLONIAS HÍPNICAS

Son contracciones bruscas, breves e involuntarias de grupos musculares concretos. Afectan a las piernas principalmente, aunque también pueden observarse en brazos e incluso en la cabeza. Suelen aparecer durante el adormecimiento y no tienen relevancia clínica importante. Su aparición se encuentra relacionada con la ingesta de sustancias como cafeína y nicotina, realización de ejercicio intenso y situaciones de estrés.
Cuando se producen de manera frecuente e intensa se deben retirar los factores desencadenantes y se tomarán medidas conductuales. En casos raros puede llegar a ser necesario el tratamiento farmacológico.

DESPERTARES CONFUSIONALES

Se trata de despertares que se producen a lo largo de la noche, y se dan con una frecuencia mayor cuando el sueño es más profundo, la persona se despierta de manera brusca, encontrándose confusa y desorientada en tiempo y espacio.
Es habitual que, durante el despertar, el comportamiento suela ser inapropiado, con malentendidos y errores lógicos. El episodio puede tener una duración variable de varios minutos, principalmente en niños, y con el tiempo suele desaparecer. No tiene relevancia clínica, pero se debe tratar de evitar los factores que la causen como el estrés o ciertos fármacos (estimulantes y depresores del Sistema Nervioso Central).

PARÁLISIS DEL SUEÑO

La parálisis del sueño, se da en todo el cuerpo, la persona no puede moverse, y solo mueve los ojos y el diafragma. Se da durante la fase de sueño REM. Como síntoma aislado no tiene relevancia clínica, pero los pacientes que lo sufren lo viven con mucha angustia. Hay que informar al paciente para que se controle y mantenga la calma, de que no existe ningún peligro, y tras unos segundos o minutos se resuelve sola. Si otra persona le toca, desaparece de forma espontánea. Se da con más frecuencia en trabajadores con turnos rotatorios o en personas que sufren con periodicidad jet-lag.

TRASTORNOS DE BALANCEO (Movimientos rítmicos durante el sueño)

Trastorno compuesto por una amplia variedad de movimientos repetitivos, inintencionados y bruscos, en diversas partes del cuerpo, que utilizan los niños para adormecerse, con una duración de unos 15 minutos, y en algún caso acompañados por ruidos, perceptibles y molestos para el resto de la familia. Aunque suelen ocurrir en la transición de sueño a vigilia, también pueden darse en sueño de ondas lentas y sueño REM. Los movimientos pueden ser antero-posteriores, de giro de la cabeza, balanceo longitudinal del tronco, etc.
Suelen comenzar antes del noveno mes de vida y raramente aparecen después de los 2 años. No existe relación con alteraciones neuropsiquiátricas, no obstante, no es raro que un alto porcentaje de niños con retraso mental los sufran, sin llegar a necesitar ninguna medida terapéutica para remitirlas.
Suelen causar mucha preocupación a los padres, se les debe informar y tranquilizar, ya que se trata de una enfermedad benigna, que mejora sin necesidad de intervención con el tiempo. Como medidas alternativas, usar protecciones para disminuir el ruido y evitar que el niño se dañe físicamente. En caso de que estos movimientos se mantengan hasta la infancia tardía o incluso adolescencia, debe de sospecharse algún problema de tipo neurológico o psicológico de base, que ha de ser evaluado por un especialista.