Síndrome de Piernas Inquietas

SÍNDROME DE PIERNAS INQUIETAS

El Síndrome de Piernas Inquietas (enfermedad de Willis-Ekbom) es un trastorno de origen neurológico, en el que se producen unas sensaciones molestas en las extremidades (principalmente las piernas) durante el reposo, por ejemplo, al permanecer sentado o acostado. Estas molestias ocasionan necesidad de levantarse, caminar y moverse. Con el movimiento, las sensaciones desagradables se alivian o desaparecen. El trastorno aparece entre un 5-10 % de la población con cierta severidad en un 2-3 % de la población, y afecta tanto a hombres como a mujeres. Puede aparecer a cualquier edad, siendo más frecuente a partir de la cuarta década de la vida.

El SPI suele afectar la calidad de sueño, ocasionando somnolencia durante el día, como así también cuadros de ansiedad y depresión que repercuten de manera importante sobre la calidad de vida de las personas afectadas.

SÍNDROME DE PIERNAS INQUIETAS (Enfermedad de Willis-Ekbom)

El Síndrome de Piernas Inquietas (enfermedad de Willis-Ekbom) es un trastorno de origen neurológico, en el que se producen unas sensaciones molestas en las extremidades (principalmente las piernas) durante el reposo, por ejemplo, al permanecer sentado o acostado. Estas molestias ocasionan necesidad de levantarse, caminar y moverse. Con el movimiento, las sensaciones desagradables se alivian o desaparecen. El trastorno aparece entre un 5-10 % de la población, con cierta severidad en un 2-3 % de la población, y afecta tanto a hombres como a mujeres. Puede aparecer a cualquier edad, siendo más frecuente a partir de la cuarta década de la vida. El SPI suele afectar la calidad de sueño, ocasionando somnolencia durante el día, como así también cuadros de ansiedad y depresión que repercuten de manera importante sobre la calidad de vida de las personas afectadas.

TRATAMIENTO EL SÍNDROME DE PIERNAS INQUIETAS

  • Medidas higiénicas de sueño: Mantener un horario de sueño regular, realizar ejercicio diario moderado (por la tarde) y reducir el consumo de ciertas sustancias que se ha demostrado inciden en los síntomas del SPI: tabaco, cafeína y alcohol.
  • Bajo seguimiento médico tratar de evitar ciertos fármacos que pueden empeorar los síntomas (antihistamínicos, algunos sedantes que bloquean la dopamina, y ciertos antidepresivos).
  • En caso de descubrir causas del Síndrome, tratarlas y corregirlas, como en el caso de la anemia, fármacos dopaminérgicos, insuficiencia renal…

En la gran mayoría de los casos, hay que tener en cuenta que el SPI es un trastorno de curso crónico y progresivo. Al principio, se manifiesta de forma esporádica, con discretas molestias que no interfieren de forma significativa con la vida de los sujetos que lo padecen. Sin embargo, con el transcurso del tiempo, la intensidad de síntomas es cada vez mayor y más frecuente, y no es raro que estos pacientes refieran importantes problemas para iniciar y mantener el sueño, presentando gran inquietud, nerviosismo y desasosiego, sobre todo en las situaciones que requieran reposo prolongado. Las consecuencias son muy negativas para el bienestar del paciente, por lo que en estos casos debe plantearse un tratamiento de tipo farmacológico.

Los tratamientos más utilizados son:

Agonistas dopaminérgicosson los fármacos de primera línea. Se utilizan para tratar la enfermedad de Parkinson, y a dosis más bajas, también el SPI.

Antiepilépticosestos fármacos se utilizan para tratar la epilepsia y el dolor neuropático, y también se ha constatado su utilidad para el tratamiento del SPI.

Opiáceos

¿CÓMO SE DIAGNOSTÍCA?

    • Signos y síntomas: los pacientes pueden describir los síntomas de SPI, por medio de diferentes términos: “calambres”, “desasosiego”, “pinchazos”, “hormigueo”, “nerviosismo”, “sensaciones extrañas profundas”, “piernas locas”, “dolor”, “quemazón”, “movimientos incontrolables” etc.
    • Las características principales son:

      1. Necesidad irresistible de mover las piernas (y/o los brazos), acompañada o no de sensaciones molestas.
      2. Estas molestias comienzan o empeoran durante el reposo o la inactividad: como por ejemplo permanecer sentado en el cine o acostado, en la cama, en el cine o durante viajes prolongados (por ejemplo, en el coche o en el avión)
      3. Los pacientes sienten alivio con el movimiento: las molestias se calman o desaparecen cuando los sujetos se mueven, caminan o frotan sus piernas. Esta necesidad incontrolable de moverse la que da nombre al trastorno de SPI.
      4. Empeoramiento de los síntomas al inicio de la tarde o final del día: Esto provocará repercusión en el descanso o reposo de los pacientes. Durante el día las molestias desaparecen o existen, pero con menor intensidad.

       

En la historia clínica recogeremos información sobre: presencia de esta patología en otros miembros de la familia, ya que se trata de una enfermedad con predisposición familiar, antecedentes de respuesta a fármacos dopaminérgicos en el tratamiento de SPI y si los movimientos de piernas periódicos se dan solo durante el sueño, o también en vigilia (En más del 80% de los pacientes con SPI se dan en ambos)
Respecto a la evolución de la patología puede ser crónica y lentamente progresiva, aumentando en frecuencia e intensidad, llegando a producir alteraciones del sueño en la mayoría de los sujetos.
Aunque la exploración física y las pruebas médicas relacionadas habitualmente suelen ser normales, en un 20% de los pacientes se puede encontrar condiciones médicas que expliquen la aparición del Síndrome de Piernas Inquietas como es en el caso de anemia, embarazo, insuficiencia renal, causada por fármacos, polineuropatía, etc.
El diagnóstico del SPI puede ser clínico, es decir se diagnostica por el médico realizando la historia clínica en consulta. Pero la recogida de la historia ha de ser complementada con pruebas como:

  • ESTUDIOS NOCTURNOS EN LABORATORIO DE SUEÑO: como pueden ser PSG (Polisomnografía) y Test de inmovilización sugerida, se realizan para la valoración de movimientos periódicos de piernas o brazos y su repercusión en la calidad de sueño de los pacientes.
  • ANALISIS DE SANGRE: niveles de hierro y ferritina, se suelen encontrar alteraciones en muchos pacientes.
  • ESTUDIO ELECTROMIOGRAFIA Y CONDUCCIÓN NERVIOSA: para descartar que existan lesiones en las raíces nerviosas periféricas de los miembros inferiores.

 

CAUSA DEL SPI

Las investigaciones recientes apuntan a una alteración del funcionamiento de la dopamina, sustancia presente en el sistema nervioso cuya función es la regulación del movimiento. Al mismo tiempo, la dopamina precisa del hierro para su correcto funcionamiento, también alterado en muchos pacientes en cuanto a funcionamiento y nivel de depósitos (niveles de ferritina disminuidos), encontrando de manera frecuente estas alteraciones en familiares cercanos.

¿QUÉ DEBO HACER SI SOSPECHO QUE TENGO SÍNDROME DE PIERNAS INQUIETAS?

Lo más recomendable es que acuda a un centro especializado, para ser evaluado y tratado adecuadamente por profesionales especializados en este campo. El médico determinará la intensidad de los síntomas que usted presenta, y valorará el diagnóstico y las alternativas de tratamiento que más se adecuen a su enfermedad.
Direcciones de interés:
Asociación Española de Síndrome de Piernas Inquietas