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VUELTA AL COLE

6 septiembre 2018

LA VUELTA AL COLE

 

Estrenamos un nuevo curso 2018-2019, y con él volvemos a las rutinas y a los horarios, ambos muy necesarios para la salud física y mental de nuestros pequeños.

 

Es cierto que al principio cuesta mucho trabajo, que pasamos de la libertad absoluta de las vacaciones a la vida obligada y medida, y este tránsito de estilo de vida a veces se hace muy cuesta arriba.

 

No tengo que explicar que éste esfuerzo no sólo afecta a los más pequeños, sino que también a los adolescentes y a los adultos. Podemos asegurar que si somos capaces de dormir las horas adecuadas y en los momentos adecuados, podemos minimizar los inconvenientes que trae la vuelta al cole.

 

 

Los puntos fundamentales que deberíamos tener en cuenta son los siguientes:

 

1.-No es recomendable tomar bebidas azucaradas y con estimulantes, sobre todo por la tarde, ya que nos costará más trabajo que los niños se quieran ir a la cama.

2.-Los horarios de sueño y de comidas deben ir regulándose a una hora adecuada, y progresivamente. Podemos empezar una semana antes y así el organismo de nuestro hijo lo notará lo menos posible.

Hay familias que no toman en cuenta este paso intermedio, y directamente entran en la rutina el día en el que empieza el cole, explicando que al despertarse tan temprano, lo normal es que por la noche, los niños se queden dormidos antes, situación que puede ser cierta…o no, pero lo que no atienden es que el ritmo biológico de las personas necesitan varios días para que fluya de una manera natural y no forzando la maquinaria.

Puede que si lo comparamos con el jet lag que se produce al hacer un largo viaje en el que existe gran desfase horario, lo entendamos mejor, de esta manera, el desequilibrio producido entre el reloj interno de una persona (que marca los periodos de sueño y vigilia) y el nuevo horario que se establece, necesita de varios días para coordinarse y mientras, nuestros niños pueden sentirse más cansados de lo habitual y por tanto, más irascibles, con más rabietas y con la atención y concentración algo alteradas.

3.-Es importante que la cena se tome a una hora temprana en la que nos dé tiempo de ir a la cama con el propósito, no de dormir (en principio), sino de contar un cuento o de hablar de cosas que hayan ocurrido durante el día, con una luz tenue y así ir creando una atmósfera adecuada que incite al sueño y por otro lado, un clima afectivo de proximidad y confianza.

4-Últimamente es muy común pretender “relajar”, “entretener”, a nuestros hijos en la cama con un móvil o con una tablet. Desde mi punto de vista profesional está totalmente desaconsejado, ya que estos aparatos tienen luz pulsada, una luz que entra en nuestro organismo a través de la retina y que perjudica la producción de melatonina, responsable del sueño, por lo que estaríamos promoviendo el efecto contrario al que perseguimos. Por tanto, ni niños ni adolescentes deberían llevarse este tipo de tecnologías a la cama. Como alternativa, me reitero en ese cuento o en esas historias que contamos en la habitación y que pueden convertirse en un momento emocionalmente muy cercano.

5-Por último, mientras dura el periodo de adaptación de nuestros pequeños, puede ocurrir que tengan despertares algo más frecuentes de lo habitual. Esto puede ser normal y no es más que una reacción a la subida de la ansiedad que provoca su nueva vida pero que, en varios días, todo volverá a la normalidad. La forma de actuar en estos casos es siempre atender al menor, que se sientan acompañados y atendidos.

Si atendemos estas recomendaciones, y añadimos mucho cariño, os puedo asegurar que la vuelta al cole no va a ser tan dura como a priori podemos llegar a pensar.

 

Sonia Esquinas
Psicóloga Infantil
Instituto del Sueño

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